MAPA

DOS CIUDADES DE UN MISMO IMPERIO

La enorme extensión del Imperio romano implicaba que muchas de sus ciudades estuviesen separadas por grandes distancias; aun así, todas estaban conectadas y compartían un mismo estado: Roma. Algunas ciudades existían desde tiempos remotos, como Pompeya (siglos VIII-VI a.C.); otras se construyeron desde cero, como Valentia, en una parte del territorio íbero hasta entonces deshabitado.

Según el historiador Tito Livio, la colonia fue fundada en el año 138 a.C. por el general Décimo Junio Bruto Galaico para asentar a los veteranos de las guerras contra Viriato, líder de los lusitanos (pueblo prerromano de la actual Portugal y Galicia). Se estima que llegaron unos 2.000 colonos, muchos de ellos originarios de la Campania, la misma región itálica donde se ubica Pompeya.

El diseño urbano fue uno de los grandes elementos vertebradores del territorio romano. Aunque Pompeya conservaba un trazado antiguo más irregular, las nuevas ciudades como Valentia se planificaban siguiendo los estándares de Roma: una trama ortogonal organizada en torno a un foro monumental.

Ambas ciudades comparten un dramático destino común marcado por la destrucción. Algo más de siglo y medio antes de que el Vesubio sepultara Pompeya, Valentia sufrió una devastación total en el año 75 a.C. a causa de la guerra civil romana. Como castigo por haber apoyado al militar rebelde Quinto Sertorio, el general Pompeyo arrasó la ciudad tras la batalla del Turia. La desolación fue de tal magnitud que la urbe tardó más de medio siglo en recuperarse, logrando resurgir finalmente bajo el mandato de César Augusto.

A partir del 20 a.C., la ciudad inició su reconstrucción. Cuando Pompeya sucumbía bajo piedras y cenizas en el 79 d.C., Valentia vivía una etapa de prosperidad y crecimiento. Se reformó monumentalmente su foro, se expandió su muralla y se construyeron nuevas viviendas, algunas estaban profusamente decoradas con pinturas y mosaicos. Su renacimiento culminó con la construcción de un enorme circo con un área de superficie de más de tres campos de fútbol y capacidad para 10.000 personas. El circo romano de Valentia se situaba en el actual centro histórico de la ciudad, ocupando una gran extensión entre los barrios de la Seu y la Xerea.

Más de dos siglos después, con la profunda crisis que presagió el fin del Imperio romano, Valentia fue perdiendo población y relevancia política. Su mercado languideció y la ciudad romana clásica terminó por desvanecerse, quedando finalmente enterrada bajo las construcciones de las culturas que la sucedieron.

Restos arqueológicos que nos hablan

La arqueología es una disciplina científica que extrae datos históricos de los objetos y las estructuras construidas. En cada excavación, se esfuerza por deducir qué hay detrás de cada vasija o de cada pedazo de muro. Es gracias a la cultura material que se obtienen datos de la historia.

Pompeya o Herculano son yacimientos “cerrados”, pues un evento congeló estas ciudades para siempre: la erupción del Vesubio las sepultó y resguardó en una cápsula del tiempo. Valentia, por su parte, continuó evolucionando hasta nuestros días funcionando como un gran libro de páginas superpuestas. Su suelo ha acumulado siglos de construcciones, destrucciones, ampliaciones y transformaciones continuas.

Entre las páginas de ese registro estratigráfico, emergen episodios de profunda crudeza. Las excavaciones del foro romano revelaron un testimonio mudo de la guerra civil del 75 a.C.: los restos de catorce jóvenes de entre diecisiete y veintidós años que fueron ejecutados violentamente durante el conflicto.

En las excavaciones del subsuelo de Ciutat Vella, fueron apareciendo partes del circo romano construido en el siglo II d.C. Allí se encontraron estructuras, puertas, restos del graderío y la spina (muro central que dividía la pista). Este recinto ocupaba la actual plaza de Nápoles y Sicilia y atravesaba parte de las actuales calles de la Paz y del Mar.

La caída del Imperio romano no supuso el capítulo final de este libro. Las sucesivas civilizaciones que poblaron este lugar continuaron escribiendo nuevos capítulos sobre el mismo suelo, dejando bajo las piedras las huellas de su legado.

Vista general de la ciudad de Valentia en época republicana. Infografía SIAM, Ajuntament de València

Valentia en época imperial. Infografía SIAM, Ajuntament de València

POMPEYA EN VALENTIA

Entre las urbes del Imperio romano la comunicación era fluida; personas y mercancías viajaban por mar y tierra sin dificultad. La región itálica de la Campania y, en particular, Pompeya jugaron un papel esencial en el desarrollo del arte y la arquitectura de la recién fundada Valentia, así como en su comercio, destacando la importación masiva de vino y vajillas entre las que predominó la llamada “cerámica de barniz negro”. Así, el estrecho vínculo entre Valentia y Pompeya se estableció desde los orígenes de la primera hasta la trágica desaparición de la segunda.

La arquitectura: las termas

Los edificios de baños, o termas, de tipo pompeyano se extendieron rápidamente por los territorios de expansión de Roma. Este modelo temprano es el que encontramos en la manzana contigua al foro de Valentia, parte de cuyos restos se conservan en el actual Museo de L’Almoina.

Datadas poco después de la fundación de la ciudad, las termas de Valentia poseen un valor arqueológico excepcional, contándose entre las instalaciones de baño más antiguas documentadas en toda la península ibérica. Estas termas primitivas se caracterizaban por disponer de un vestidor (apodyterium), una sala de temperatura templada (tepidarium) y una tercera para tomar baños muy calientes (caldarium). Esta última lograba sus altas temperaturas gracias a un suelo elevado (hipocaustum) por el que circulaba el aire muy caliente procedente de un horno exterior.

El campo de las artes: la decoración

En los momentos de esplendor de la ciudad, numerosos edificios públicos y viviendas privadas decoraron sus paredes según una misma moda compartida con Pompeya.

Buena muestra de ello es la Domus de Terpsícore, cuyos restos se localizan bajo la actual sede de las Cortes Valencianas. En la lujosa decoración de sus salas se conservan sucesivos paneles rojos separados por interpaneles negros, decorados a candelieri, con guirnaldas vegetales en la parte superior y zócalos que imitan el mármol.

Encontramos también cuatro figuras femeninas representadas como personificaciones de distintas provincias y pueblos del imperio, así como hermosas arquitecturas fingidas.

La presencia del estilo pompeyano se aprecia incluso en los detalles más pequeños: algunas de las cenefas florales halladas en las paredes de Valentia son similares a las de dos de las casas de Pompeya más conocidas, la Domus dei Vettii y la de Loreius Tiburtinus.

El comercio: ánforas y vajillas

La gran cantidad de ánforas procedentes del área vesubiana, halladas en las excavaciones arqueológicas, demuestra que en Valentia se consumía vino y otros muchos productos de la Campania.

La vajilla de esta región está presente en el registro arqueológico. Son numerosas las cerámicas de uso común: vasos y platos que servían para cocinar y comer o para las tareas del hogar. Junto a ellas, aparecen también las lucernas, las lámparas de aceite de la época. Todas estas piezas, en su conjunto, hablan del día a día de los primeros valentinos.

También se han encontrado objetos reservados para momentos excepcionales como las cerámicas de barniz negro. En las excavaciones de la calle Historiador Chabás, a mediados de los noventa, se hallaron los restos de un banquete celebrado al norte del foro, al poco de haber sido fundada la ciudad. Dentro de una gran fosa, se halló la vajilla usada en una comida ritual. En total, se recuperaron 44 vasijas, la mayoría llegadas de Italia, como copas de barniz negro de Nápoles y Cales —localidades vecinas de Pompeya—, además de cerámica de cocina y ánforas de vino. Otra ofrenda ritual similar fue descubierta también en las excavaciones de la plaza de L’Almoina.

Junto a las cerámicas, aparecieron los huesos de varias crías de animales sacrificadas —una oveja o cabra, un toro, un cerdo, un caballo—, además de caracoles y conchas marinas. Todo formaba parte de las ofrendas necesarias para aquel ágape ritual que, simbólicamente, supuso la fundación de Valentia.

Tras la erupción del Vesubio, Valentia reajustó sus redes comerciales con otras zonas del imperio como el Lacio, Rodas, Túnez, el sur de Francia y el resto de Hispania. Con la destrucción de sus campos y talleres, Pompeya y Herculano dejaron de ser los importantes centros económicos que fueron y Valentia formó parte de las ciudades que cubrieron ese vacío exportando ánforas de vino local, textiles para ropa y reconstrucción de velas para barcos, así como cerámica común y de almacenamiento para los miles de familias desplazadas a otras ciudades de la Campania.

Intercambio de personas

La magnífica red de vías romanas permitía el desplazamiento fluido de los ciudadanos, por lo que la presencia de personas procedentes de la Campania en Hispania fue habitual. La arqueología lo demuestra con el caso de Publius Fulvius Asclas, pompeyano de origen, del cual no sabemos su oficio ni otros datos de su vida, pero sí dónde murió. En la inscripción de un ara funeraria localizada en el yacimiento arqueológico del Tossal de Manises (Lucentum), la actual Alicante, se puede leer:

P(UBLIUS). FULVIU[S]

ASCLAS P[OM]

PEIAN(US) ANN(ORUM)

XXXII. H(ic). [S(itus) E(st)]

 

(Aquí yace)  

PUBLIUS FULVIUS ASCLAS

POMPEYANO 

DE 32 AÑOS 

Recreación para exposición “75 anys, 75 peces”. Imagen SIAM, Ajuntament de València. Foto: P. Alcántara.

Figura femenina alegórica. Imagen MHV. Ajuntament de València. Foto: P. Alcántara.

Rostre de Terpsícore, musa de la dança, representat en el paviment central de la Domus. Imatge SIAM, Ajuntament de València.

Inscripció d’una ara funerària. Procedeix de l'Arxiu Tècnic del MARQ Museu Arqueològic d'Alacant

Ánforas itálicas. L'Almoina. Imagen SIAM, Ajuntament de València

Ánfora itálica en proceso de excavación. L’Almoina. Imagen SIAM, Ajuntament de València

POMPEYA: MITO Y VIDA BAJO EL VOLCÁN

La ciudad de la Antigüedad más famosa de la historia, destruida y sepultada por la erupción del Vesubio en el año 79 de nuestra era, es la protagonista de esta exposición concebida para hacernos vibrar con su vitalidad casi 2.000 años después de la tragedia que la convirtió en leyenda.

Su dramática desaparición, así como su impactante redescubrimiento, ha sido un referente constante en el imaginario popular, y su mito ha sido alimentado durante siglos, por encima incluso de la propia historia. La literatura y la pintura primero y, más tarde, la fotografía, el cine y la televisión, han consagrado a Pompeya como uno de los más reconocidos mitos culturales a nivel mundial. Singular papel ha tenido la novela Los últimos días de Pompeya, escrita por Edward Bulwer-Lytton en 1834, siendo en estos últimos 190 años la principal fuente de inspiración para los creadores y artistas que han abordado Pompeya, manteniendo su vigencia como un referente popular en la actual cultura audiovisual.

Esta exposición, concebida sobre cuidados fundamentos en materia arqueológica y de investigación histórica, también participa del mismo espíritu creativo argumental que consagra todo mito generación tras generación. Actualizándose con el uso de las más modernas tecnologías puestas al servicio de la creatividad humana y la divulgación, invita a que la curiosidad de cada cual explore el conocimiento más profundo de la vida de esta ciudad única bajo el volcán.

Al mismo tiempo, la exposición también quiere contribuir a mostrar la impresionante labor del Parque Arqueológico de Pompeya en la recuperación y puesta en valor del sitio arqueológico.

Adentrémonos en lugares extraordinarios donde descubrir que el pasado de Pompeya conserva toda su vitalidad. Después de esta visita, verás Pompeya con otros ojos.

Pompeya sucumbiendo ante la fuerza de la naturaleza del volcán Vesubio.

ORIGEN Y NACIMIENTO DE POMPEYA

El asentamiento se originó sobre un altiplano en la región de Campania para controlar el valle del río Sarno, en cuya desembocadura se hallaba un puerto con gran actividad. La ciudad se localizaba a 30 metros sobre el nivel del mar en un macizo formado por la lava del Vesubio. Creció en relación con la costa como lugar privilegiado y cruce de caminos, muy cerca de Nápoles. Este territorio próspero de tierra fértil floreció gracias a la agricultura, la caza, la pesca, la cría de ganado, el cultivo de viñas y la exportación de vino.

 

En el siglo VI a.C. ocurre el auténtico nacimiento urbano de Pompeya. La ciudad se consolidó como centro habitado estable, abastecido y con una posición fortificada. Contaba con una población de origen diverso, principalmente formada por etruscos —pueblo itálico de la zona de Toscana—, griegos, romanos y tribus samnitas locales. La intromisión de estos pueblos samnitas y sus movimientos de expansión provocaron la intervención de Roma en el sur de Italia consiguiendo la hegemonía en todo el territorio campano. Así, Pompeya, como ‘aliada’, pasó a formar parte de la organización política de la República romana, rebelándose hasta conseguir los mismos derechos que la capital del Estado.

 

Tras el asedio de las tropas de Lucio Cornelio Sila, la ciudad capituló y desde el año 80 a.C. pasó a ser una colonia romana con el nombre de Cornelia Veneria Pompeianorum. En este tiempo, sus 20.000 habitantes se extendían por un área de unas 60 hectáreas, rodeada por una muralla. El núcleo de su pujanza se ubicaba en el activo puerto marítimo y comercial de la ciudad. La historia marcó los rasgos de la Pompeya del año 79 d.C. como una de las ciudades más avanzadas de la Antigüedad, abierta, cosmopolita y próspera, cuyo carácter tendremos la oportunidad de conocer de una manera como no se ha visto antes. Además, gracias al testimonio del escritor y abogado romano Plinio el Joven a través de sus Cartas, descubriremos de primera mano su retrato de la erupción del Vesubio y el relato impactante de su destrucción por la fuerza de la naturaleza.

Ilustración de una reconstrucción de locales abiertos al público en la Vía de la Abundancia.

Mapa del siglo XIX del golfo de Nápoles, el volcán Vesubio y la localización de las ciudades víctimas de su erupción.

RECORRER LA CIUDAD

Pompeya floreció con el dominio del Imperio Romano, construyéndose edificios públicos y grandes casas de importantes familias con los emperadores Augusto (27 a.C. – 14 d.C.) y Tiberio (14-37 d.C.). Se calcula que Pompeya contaba con unos 20.000 habitantes. De ellos, 12.000 eran ciudadanos libres y 8.000, esclavos.

 

El foro era la gran plaza pública e institucional de la ciudad, donde se concentraba la mayor parte de la actividad política y los negocios. Los sábados el bullicio de la ciudad se trasladaba a los mercados donde comerciantes, prestamistas y subastadores ofrecían su mercancía.

 

Las termas eran el lugar en el que disfrutar a diario del placer relajante de las aguas. Eran un auténtico centro neurálgico de la vida de la ciudad y del cuidado corporal, al alcance de todos, incluso de los más humildes. Disponían de múltiples variedades de baños, pórticos, jardines, tiendas, sala de gimnasia, masaje y hasta de una biblioteca.

 

El termopolio era una pequeña y atractiva taberna donde comer caliente y beber, en la que la mayoría de los ciudadanos comía a mediodía. Disponía de un mostrador con recipientes de productos variados para comer de pie o sentado en habitaciones interiores. Esta comida era a base de pan, carne fría, verduras y fruta, acompañada de vino. A veces en la trastienda se practicaban juegos prohibidos, como los dados y las tabas.

 

La lucha de gladiadores era la gran manifestación social de la urbe. El anfiteatro de Pompeya acogía a 20.000 personas divirtiéndose, viendo violentos combates a muerte, de una pasión desmedida en la arena y en el graderío. Estos luchadores, en origen esclavos o prisioneros, pasaron a ser soldados profesionales alcanzando gran popularidad y riqueza. Se diferenciaban por el lugar de procedencia, conocidos con nombres como samnitas, galos o tracios, entre otros, además de por el tipo de armamento que usaban para combatir.

 

El teatro era uno de los espectáculos más populares y solía desarrollarse al anochecer, a la luz de las antorchas. Con Augusto se construyeron los primeros teatros permanentes. Se creaban tres tipos de escenografías, dependiendo de si se representaba tragedia, comedia o drama satírico. El edificio constaba de tres partes como en la actualidad: scaena (escenario), orchestra (espacio semicircular al pie del escenario) y cavea (graderío). La orquesta estaba reservada para los magistrados y miembros del orden senatorial. Asistir al teatro era un gran evento social. Pompeya contaba con dos teatros: el Teatro Grande, donde cabían 5.000 personas, y el Odeón, que tenía 1.000 asientos y tejado, donde se organizaban conciertos y recitales.

 

La ciudad disponía de numerosos templos, pero los más importantes para el pueblo de Pompeya eran los dedicados a Júpiter, Juno, Venus, Isis, Apolo y Marte. Los romanos creían que todos los aspectos de la vida estaban controlados por los dioses y el calendario anual estaba salpicado de festividades para honrarlos.

Vista del foro y del Templo de Júpiter en una lámina ilustrada.

Fotografía del estado actual de una sala de las termas del foro.

Fotografía del estado actual de una taberna o food truck de comida rápida de la ciudad.

Mosaico que representa la puesta en escena de un espectáculo en un teatro, Casa de Poeta Trágico.

LA JORNADA EN LA DOMUS

La domus, o casa romana, se construía alrededor de un gran patio, el atrio, al que daban varias habitaciones y estaba decorado con grandes escenas mitológicas. En el centro de este, el tejado estaba abierto y debajo se encontraba un estanque que recogía el agua de lluvia, almacenada en un aljibe. Tras el atrio, un jardín que solía estar sombreado por un pórtico rodeado de columnas. Algunas casas tenían una pequeña cocina y comunicada con ella, una letrina, además de armarios y objetos domésticos de todo tipo. En su origen, estaban pintadas de vivos colores, desde paredes hasta columnas.

De forma muy similar a la actualidad, las semanas se componían de siete días, dedicados a cada uno de los siete planetas que conocían y que según su creencia regían el universo. Conozcamos en detalle cómo se desarrollaba un día cualquiera.

 

Despertaban temprano alrededor de las ocho de la mañana, pues desde primera hora se oían las voces de trabajadores y escolares. Comenzaban con el aseo personal. Ellos se arreglaban la barba y el cabello en casa o en una barbería. Ellas se acicalaban y dedicaban especial atención al peinado, inspirado en el estilo de los tocados de la emperatriz del momento. El modo de vestir tenía pocas variaciones entre ambos sexos y estaba principalmente influenciado por las modas de cada época.

Tomaban de pie un desayuno ligero que consistía en pan untado con ajo o sal, siempre acompañado de algún queso, miel y fruta fresca.

Los niños menores de siete años recibían enseñanzas en su propia casa o en la de un profesor, con quien aprendían las primeras materias: lectura, escritura, cálculo y música. A partir de esa edad y hasta los doce años acudían a una escuela para seguir su formación.

 

La mayor parte del día se dedicaba al mantenimiento y labores de la casa que dirigían las mujeres. Al terminar la jornada laboral, la actividad volvía a las casas donde la cena era el eje de la vida social y familiar.

Hombres y mujeres se quitaban el calzado al llegar a casa y se ponían sandalias o zapatillas. Se consideraba de mala educación entrar en la casa de un amigo llevando zapatos, por lo que un esclavo solía ofrecer al invitado unas sandalias.

Reconstrucción de una residencia privada con todo lujo de estancias.

Fresco de la Casa del Brazalete de Oro con una pintura mural con pájaros y motivos florales típicos de la decoración pompeyana.

Escena cotidiana de la vida dentro de la casa.

En la decoración pompeyana de las casas se utilizaba la arquitectura para crear espacios ilusorios, surreales, que alternaban con grandes cuadros “narrativos” de tema mitológico.

EL PLACER DE COMER DE VERDAD

Para los romanos, el espacio y el tiempo dedicados al placer culinario eran realmente sagrados. Después de las dos comidas ligeras del día, a veces de pie y con rapidez, la única comida propiamente dicha era la denominada cena. Esta importante velada, organizada en la domus, era un gran banquete que podía durar hasta la medianoche o incluso hasta el amanecer.

Se desarrollaba en una sala especial de la casa, en el triclinium, el comedor tradicional romano formado por tres largos lechos donde se recostaban los anfitriones y sus invitados conversando relajadamente. Estos banquetes eran un símbolo de superioridad social y signo de elegancia, por lo cual los asistentes acudían vestidos de forma lujosa. 

Se comía con las manos. No existían los tenedores aún, por lo que siempre tenían cerca esclavos con aguamaniles para lavarse las manos. Una cena romana al menos constaba de siete platos: entremeses, tres entradas, dos asados y el postre. En cuanto a la bebida, la cena se iniciaba con una copa de bienvenida.

A continuación de los entremeses, se tomaba un vino que contenía miel, el mulsum. Después, entre plato y plato, tomaban copas de vinos de distinta procedencia: los griegos eran los más dulces; los de Marsella, los más suaves; y los hispanos, los más intensos. El de Falerno y el de la zona vesubiana estaban entre los favoritos. Estos vinos se bebían mezclados siempre con un poco de agua. 

Después de la cena, tenía lugar la commissatio o borrachera protocolaria, conseguida mediante la ingesta sucesiva de copas de vino de un trago, según las instrucciones de la persona que presidía la velada y que anunciaba el final de la cena y de la noche.

Pintura recientemente descubierta con una representación de comida que podría ser el antecedente de la pizza.

Grupo de personas en el triclinio conversando y disfrutando de una velada.

Alimentos básicos en la vida de un pompeyano: pan, carne y vino.

Muestrario de las más apreciadas especies marinas del Mediterráneo consumidas por los pompeyanos.

Representación de Baco transformado en caimo de uvas, tal vez, protegido por el Vesubio antes de su erupción.

  1. Fauno danzante

Reproducción en bronce

 

Esta estatua de bronce de un fauno danzante es similar a una hallada en el área del atrio de una de las casas más famosas de Pompeya y que, hoy, en honor a este ser, se conoce como la Casa del Fauno. La vivienda alberga uno de los mosaicos polícromos más espectaculares del mundo antiguo, que representa la batalla de Alejandro Magno contra el rey persa Darío.

 

  1. Baco

Reproducción en terracota

 

Reconocido como el dios del vino y de la vendimia, Baco fue una de las divinidades más importantes del mundo clásico griego y romano. A menudo se le representa con la cabeza rodeada de hojas de vid y racimos de uvas. Las bacanales eran las fiestas dedicadas en su honor. También era considerado el dios protector del teatro y de las artes escénicas con la misión divina de alejar las preocupaciones mediante la música y la poesía, mostrando la importancia del teatro como ritual sagrado y como manifestación de enorme relevancia social vinculada a la celebración, la fertilidad y la inspiración artística.

 

  1. Fauno con flautas

Reproducción en bronce

 

Esta estatua se basa en un dibujo hallado durante las excavaciones de Pompeya. Estos bronces formaban parte de las colecciones del Grand Tour, pequeñas esculturas producidas en la década de 1880 para los turistas que visitaban Europa, principalmente por escultores italianos y franceses.

 

El fauno o sátiro es una figura masculina de abundante cabello y barba que representa a una criatura mitológica a medio camino entre lo humano y lo animal. La postura parece transmitir un movimiento danzante mientras interpreta una melodía con el aulós, un tipo de flauta doble —predecesora del clarinete— de origen frigio y vinculada a los ritos orgiásticos dedicados a los dioses Baco y Cibeles. A pesar de su sonido estridente, fue uno de los instrumentos más utilizados, junto con la lira, y aparece en múltiples contextos: desde rituales hasta celebraciones y actos militares.

 

  1. Máscaras de comedia y tragedia

Reproducción en terracota

 

Reproducción de un mosaico romano del siglo I d.C. que representa las máscaras del teatro trágico y cómico, procedente de las excavaciones de Pompeya y Herculano. Museos Capitolinos, Roma.

 

Una de las representaciones más populares del mundo teatral combina comedia, drama y tragedia. Estos personajes acabaron siendo conocidos por sus propios nombres. Esta pieza incluye a Melpómene, que representa la tragedia, mientras que Baco encarna la comedia. Las máscaras teatrales cubrían todo el rostro y a menudo estaban provistas de cabello postizo, lo que permitía a un mismo actor interpretar varios personajes. Sus expresiones marcadas facilitaban la caracterización a distancia y su diseño amplificaba el tono de la voz.

 

  1. Flora

Reproducción en mármol Botticino

 

Reproducción de la representación de Flora procedente de un fresco de la Villa Arianna, hallado durante las excavaciones arqueológicas de Estabia, cuyo original se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. En esta conocida placa de mármol, la ninfa Flora aparece delicadamente recogiendo flores en su cesta. Como divinidad, recibió una gran devoción ligada a la protección de la floración y del trigo, y en sus rituales era necesario participar con vestidos de colores vivos que imitaban la diversidad cromática de la naturaleza.

 

El mármol Botticino es reconocido por su tono beige con vetas marrones y sutiles fósiles sobre el color de fondo. Procede de las colinas cercanas a Brescia y ha sido apreciado durante siglos como un material excepcional.

 

  1. Plato de Medusa

Reproducción en bronce

 

En la mitología griega, Medusa era una criatura femenina monstruosa, la más famosa de las hermanas Gorgonas y la única mortal. Con solo su mirada convertía en piedra a quien la observaba. Es célebre por la historia de su muerte a manos del héroe Perseo, quien la decapitó con la ayuda de los dioses Hermes y Atenea. Perseo utilizó su cabeza para derrotar a sus enemigos y, por esta razón, la imagen de la cabeza de Medusa se empleó como símbolo de protección y defensa contra el mal en la entrada de templos y palacios.

 

  1. Estela de Pompeya

Reproducción en piedra caliza

 

Una estela es un monumento monolítico de piedra o mármol con inscripciones, en forma de lápida o pedestal, que normalmente se erige sobre el suelo y cumple una función funeraria, conmemorativa, religiosa o geográfica. Esta pieza probablemente servía para identificar un lugar relacionado con los espectáculos romanos.

 

Transcripción epigráfica en latín:

C(aius) Quinctius C(ai) f(ilius) Valgus

M(arcus) Porcius M(arci) f(ilius) duovir(i)

quinq(uennales) colonia<e=I> honoris

caus{s}a spectacula de sua

pe<c=Q>(unia) fac(iunda) coer(averunt) et colon{e}is

locum in perpetu<u=O>m deder(unt)

 

Traducción literal:

Según Cooley, se traduce como:

“Gayo Quincio Valgo, hijo de Gayo, y Marco Porcio, hijo de Marco, duunviros quinquenales, por el honor de la colonia, se encargaron de la construcción del anfiteatro a su costa y cedieron el lugar a los colonos a perpetuidad”

 

(Cooley, A. y M. G. L., 2004. Pompeii: A Sourcebook. Londres: Routledge, p. 21, B10).

 

 

Significado de la frase en su contexto histórico:

 

Esta placa pertenecía al Anfiteatro de Pompeya, construido hacia el año 70 a.C., y fue el primer edificio de piedra con capacidad para unos 20.000 espectadores, levantado 150 años antes que el Coliseo de Roma. Fue construido por los magistrados de Pompeya Gayo Quincio Valgo y Marco Porcio, duunviros quinquenales de la ciudad, en honor a los colonos, los nuevos habitantes romanos de Pompeya, que se habían asentado pocos años antes alrededor del núcleo original de la ciudad, acelerando su crecimiento y expansión.

 

Esta inscripción refleja la transformación de Pompeya en una nueva ciudad romana tras su periodo fundacional de origen osco. En el texto se menciona que los dos magistrados construyeron el anfiteatro “a expensas” de sus propios recursos económicos por el honor de la colonia, pero la realidad solía ser diferente, con honrosas excepciones, ya que estas construcciones normalmente se financiaban con fondos públicos; sin embargo, era habitual añadir este matiz para ganar popularidad.

 

(Beard, M. Pompeya: historia y leyenda de una ciudad romana. Barcelona: Editorial Crítica).

 

  1. Fresco de Venus y Marte

Reproducción al fresco

 

La ciudad de Pompeya siempre ha estado identificada con la diosa Venus; sus habitantes la veneraban como símbolo del poder generador de la naturaleza. Por ello, existían numerosas representaciones de la diosa repartidas por las casas de Pompeya. Aquí se representan los amores de los dioses Marte y Venus, ampliamente difundidos en la ciudad. En este fresco predomina la divinidad femenina semidesnuda y enjoyada, mientras algunos amorcillos juegan con las armas del dios de la guerra.

 

  1. Grilletes de esclavo

Reproducción en hierro

 

Pompeya, como todas las sociedades romanas, tenía estructuras de clase muy diferenciadas y rígidas, en las que el ascenso social era muy difícil, si no imposible. La clase más baja estaba formada por los esclavos, que no tenían ningún derecho y realizaban una gran cantidad de tareas cotidianas para sus amos. La libertad de algunos solo era posible porque otros estaban esclavizados, motivo por el cual consideraban la esclavitud una necesidad. Aquí se muestra un ejemplo de grilletes para esclavos.

 

Conjunto de moldes corporales

Figura masculina

Reproducción en yeso

 

Los cuerpos de aquellas víctimas a las que el volcán sorprendió dentro de sus casas permanecieron en la misma posición en la que las alcanzó el flujo piroclástico y, al quedar cubiertos por capas de ceniza calcificada, la forma de sus cuerpos se conservó incluso después de la descomposición del material biológico. Este es el caso de esta dramática y conmovedora figura de un hombre agazapado y oculto.

 

Conjunto de moldes corporales

Reproducción en yeso

 

Este conjunto de piezas de yeso son copias impresas en 3D de originales recuperados en las excavaciones de Pompeya. Mediante la técnica de los moldes, inventada por el director Giuseppe Fiorelli, se realizaron copias aplicando yeso en los huecos resultantes de la descomposición de los propios cuerpos humanos. Durante las excavaciones se han hallado los restos de más de mil víctimas de la erupción del año 79 d. C. Hasta la fecha, se han recuperado casi 400 cuerpos bajo la piedra pómez de la ciudad y cerca de 700 entre los restos solidificados del flujo piroclástico del volcán.

 

Cuerpo de la Casa de Loreius Tiburtinus

Reproducción en yeso

 

Esta figura, copia del original hallado en la Casa de Loreius  Tiburtinus, es otro impresionante ejemplo que reproduce la postura final de un pompeyano fallecido durante la erupción. Su posición nos permite empatizar con la tragedia y el momento de dolor que quedó congelado para siempre. Estos ejemplos nos conectan a través del tiempo con la catástrofe y con el instante en que la vida de una ciudad fue abruptamente interrumpida.

 

 

 

TEXTOS CARTELAS ARTEFACTOS REALES

 

Figura de Príapo 

Siglo I d.C.

Mármol

 

Esta figura representa al dios Príapo, asociado con la fertilidad y la agricultura. A menudo se le representa como un hombre con barba con un gran falo simbolizando la fuerza fecundadora de la naturaleza. Se le veneraba como protector de los cultivos, jardines y campos. Además, se convirtió en una figura popular en el arte erótico romano y en la literatura latina.

 

Conjunto de pasarriendas 

Siglo III d.C., Siglo II d.C.

Bronce

 

Conjunto de guías de riendas pertenecientes a una cuadriga romana. Realizadas en bronce con formas geométricas y detalle floral. Un bello ejemplo de los detalles artísticos puestos en una pieza de uso práctico para un carro tirado por caballos.

 

Cabeza monumental de Osuna

Siglo I d.C.

Mármol

 

Esta pieza, declarada bien de interés cultural, formó parte de un conjunto escultórico descubierto en 1903 en la zona arqueológica de la antigua ciudad de Urso, actual Osuna (Sevilla). Se ha interpretado como un retrato idealizado de Lucio César, siguiendo modelos de Policleto, tallado en mármol blanco, posiblemente griego, con proporciones colosales. Evidencia el culto a Roma y a la casa imperial en la ciudad de Urso en momentos tempranos del siglo I d.C. y se cree que perteneció a un espacio público de la colonia, posiblemente ubicado en el foro. 

 

Lucio fue nieto del emperador César Augusto, que le designó como heredero junto a su hermano Cayo. Ambos fueron tremendamente populares en su tiempo y sus inesperadas muertes, en los años 2 y 4 d.C. respectivamente, tuvieron gran impacto. Lucio falleció en Hispania durante un viaje para ganar experiencia militar. 

 

Muñeca de la diosa Afrodita

Siglo II ─ III d.C.

Oro y hueso

 

Esta muñeca es un bello ejemplar que se conserva de época romana. Los juguetes antropomórficos y zoomórficos tenían una gran importancia en la educación de los niños en el mundo grecorromano. Las muñecas más antiguas que se conservan son del siglo V a. C., están hechas de terracota y proceden de Corinto (Grecia). La producción de muñecas romanas de hueso continuó hasta los siglos VI-VII d. C. 

 

Vidrio marmoleado

Alto Imperio, siglo I – II d.C.

Vidrio

 

Este recipiente está realizado en vidrio marmoleado, un tipo de vidrio utilizado en la antigua Roma para la fabricación de utensilios y vasijas de uso doméstico que podían ser decorados con motivos de gran belleza. Se fabricaba empleando técnicas como el soplado de vidrio, que permitía crear recipientes más delgados y estéticamente atractivos caracterizados por su translucidez y variedad de colores.

 

Aplique 

Alto Imperio, siglo I – II d.C.

Bronce 

 

La singular forma de este aplique, representando una granada, presenta un gran realismo por los detalles decorativos de hojas que lo abrazan. Está realizado en bronce, y es un ejemplo del nivel artístico y tecnológico desarrollado en la cultura romana.

 

Vaso con relieve de escena de Mercurio

Alto Imperio, siglo I – II d.C.

Terracota

 

Esta pieza es un excelente ejemplo de la cerámica romana de paredes finas. El acabado muestra un delicado trabajo de decoración en relieve que incluye una representación de una escena de Mercurio, realizada con gran nivel de detalle que denota la elaboración de un artesano experimentado.

 

Conjunto de cerámicas sigillatas 

Siglo III d.C., Siglo I d.C., Siglo I – III d.C.

Cerámica

 

La terra sigillata es una técnica y tipo de cerámica romana cuyo nombre significa tierra sellada caracterizada por ese color rojizo brillante y su superficie impermeable. Estas dos piezas llevan el sello del alfarero que las realizó y se utilizaban en el ámbito doméstico como vajilla de mesa.

 

Urna de vidrio

Siglo I a.C.

Vidrio

 

Esta urna realizada en vidrio soplado es un ejemplo excepcional de la maestría alcanzada por los artesanos en el trabajo de este material en el Alto Imperio. Este tipo de recipiente se usaba para contener las cenizas tras la cremación de un difunto, tanto en contextos privados como en columbarios urbanos del mundo romano. 

 

Balanza de gancho

Alto Imperio, Siglo I – II d.C.

Bronce

 

La estatera romana o balanza de gancho es una balanza simple compuesta por una palanca con brazos muy desiguales, con el equilibrio en el punto de sujeción. El objeto que se va a pesar se coloca en el extremo del brazo más pequeño, sobre el platillo, y se equilibra con un peso que discurre sobre el brazo más largo, que se encuentra marcado por una escala de medición. Este sistema de pesaje se utilizaba en los mercados para pesar todo tipo de productos de forma rápida y precisa.

 

Asa de jarra con cabeza de Baco

Alto Imperio, siglo I – II d.C.

Bronce

 

Esta asa, probablemente parte de algún recipiente como una jarra, muestra la habilidad de los artesanos romanos para incorporar elementos decorativos y simbólicos, como la terminación del detalle de la cabeza de Baco, en objetos utilitarios.

 

Herma del dios Pan

Alto Imperio, siglo I – II d.C.

Mármol 

 

La herma es un elemento de carácter ornamental de origen griego que se popularizó en la época romana para decorar patios y peristilos de casas privadas o espacios públicos. Su origen proviene de la representación de Hermes, del que deriva su nombre, que después pasó a representar otras deidades. Esta representa al dios Pan, asociado con la naturaleza, los pastores y la fertilidad. Tallada en mármol Giallo Antico, destaca por su vivaz expresividad y sus detalles ornamentales como la barba abundante y los rizos que simbolizan su carácter salvaje, así como la mirada penetrante y rasgos marcados que refuerzan la personalidad vibrante y caprichosa que se le atribuye en la mitología.

 

Balsamario de vidrio

Siglo III d.C., Siglo IV d.C.

Vidrio

 

Este singular recipiente de forma cilíndrica, con un asa de cesta y bordes ligeramente acampanados y engrosados, se denomina frasco kohl. Se empleaba para guardar el maquillaje de ojos negro popular de la época entre las mujeres del Imperio romano.

CADA NOTA CUENTA UNA HISTORIA

La música que escuchas durante la exposición fue compuesta especialmente por René Merkelbach, junto con una orquesta sinfónica y un coro de más de cincuenta artistas.

Cada pieza musical narra una parte de la historia de Pompeya: desde la vida cotidiana en el poderoso Imperio Romano hasta la dramática erupción del Vesubio.

La música garantiza que no solo veas el pasado, sino que lo vivas de verdad.

Revive la música de Los últimos días de Pompeya: Comparte tu viaje a través del Imperio Romano. 

Capítulo 1: El descubrimiento de Pompeya

1. [00:24]
NARRADORA: En el 79 d.C., cinco ciudades romanas fueron sepultadas por las cenizas y la lava del volcán Vesubio. Estabia, Herculano y Pompeya son las más conocidas hoy, pero por más de 1600 años quedaron en el olvido.

2. [00:38]
NARRADORA: En 1738, Roque Joaquín de Alcubierre, un ingeniero militar español, desciende por un pozo que, sin saberlo, le llevará a las entrañas de Herculano.

3. [00:57]
NARRADORA: Se decía que, a los pies del Vesubio, había un tesoro oculto: esculturas, columnas, pinturas… Carlos III, rey de Nápoles y futuro rey de España, dio permiso a Alcubierre para explorar el sitio, pues el ingeniero era el encargado de construirle un palacio.

4. [01:20]
NARRADORA: Diez años después de descubrir Herculano, en la zona conocida como La Cività, Alcubierre saca a la luz una nueva ciudad y piensa que se trata de Estabia.

5. [01:45]
NARRADORA: Esta vez, todo lo que se desentierra presenta mejor estado de conservación.

6. [02:00]
NARRADORA: En 1763, Alcubierre encuentra una inscripción: Res Publica Pompeianorum. Era la ciudad de Pompeya, la que describió Plinio el Joven en unas cartas al historiador Tácito. Este gran orador romano vivió en primera persona la erupción que le arrebató a su tío y mentor, Plinio el Viejo.

 

Capítulo 2: La Villa de los Misterios

7. [02:56]
NARRADORA: Una de las casas más bellas de Pompeya es la Villa de los Misterios. En los muros del triclinio, el comedor romano, se pueden admirar unos frescos brillantes y coloridos, pintados en la primera mitad del siglo II a.C.

8. [03:13]
NARRADORA: El tiempo parece detenido y el buen estado de conservación permite imaginar la vida pasada de la villa. Edward Bulwer-Lytton lo hizo en su novela Los últimos días de Pompeya de 1834, en la que nos habla de un romance entre dos jóvenes, Glauco e Ione:

9. [03:37]
NARRADORA: “Los días son años en el amor de los jóvenes, cuando no hay barreras ni obstáculos entre sus corazones; cuando brilla el sol brilla y el camino fluye sin problemas; cuando su amor es próspero y declarado.”

10. [04:19]
NARRADORA: Esos jóvenes ni siquiera sospecharon, tampoco el resto de los pompeyanos, que el terremoto previo a la erupción fuese una señal de intervención divina, una señal de inminente perdición.

 

Capítulo 3: El juego de la vida y la muerte

11. [06:16]
NARRADORA: Lo primero que descubrió Alcubierre fue el anfiteatro de Herculano. En el teatro, los romanos conversaban con sus dioses y, en ese escenario sepultado, los fantasmas de Pompeya aún interpretaban obras para entender su tragedia. Escuchemos una escena:

12. [06:34]
RUFUS: Plauto, sospecho que has hecho promesa a este fauno de pasarte la noche en vela. No queda mucho para el amanecer.

13. [06:45]
PLAUTO: Guarda silencio, necio. Este fauno puede revelarnos el porvenir a través de los sueños. Ahora mismo está enviándome mensajes.

14. [06:55]
RUFUS: ¿Hablas de este fauno? No es más que una estatua de bronce, poco te podrá decir.

15. [07:03]
PLAUTO: ¡Rufus! ¡Insultas a los dioses de Roma!¡Algo grande se avecina!

16. [07:11]
RUFUS: No es mi deseo insultar, querido amigo, pero, además, si quieres que te revele en sueños el porvenir… ¿Qué haces aún despierto?

17. [07:23]
PLAUTO: Cada uno duerme como quiere… Ahora mismo estoy soñando.

18. [07:29]
RUFUS: Me causa gran intriga conocer cuál será el mensaje final que nos hable de tu porvenir porque de alguna forma también estará ligado al mío.

19. [07:59]
FAUNO: Rufus. ¿Me estás tentando? ¿Me estás cuestionando? ¿Te estás burlando de mí? Yo soy quien predice el futuro y establece las reglas. Y tu curiosidad por el futuro está fuera de lugar. Deberías haber prestado atención a mis señales antes. Mira las nubes que cubren el cielo. No puedes pasarlas por alto.

20. [08:36]
RUFUS: Las cosas que veo superan la imaginación. Nadie podría haberlo predicho. Ni siquiera siguiendo las señales del cielo. Esto no nos afecta solo a nosotros, afecta a toda Pompeya.

21. [09:05]
FAUNO: ¿Por fin has despertado, Rufus? ¿He conseguido llamar tu atención? Mira a tu alrededor, más allá de esta mascarada. Y ahora tú, querido Plauto, has sido lo bastante prudente como para permanecer alerta. Déjame llevarte de la mano.

22. [10:06]
FAUNO: El mundo es un escenario y los mayores desastres tienen los mejores asientos. El público quiere que le sorprendan… pero con cosas que puede esperar. Y estas no son las reglas que yo sigo…

 

Capítulo 4: Esperando el desastre

23. [10:50]
NARRADORA: 30 años después del desastre, Plinio el Joven escribe sus cartas a Tácito. Le explica cómo su tío murió al ir a socorrer a las víctimas poco antes de la erupción, también cómo él y su madre lo vieron todo desde una ciudad cercana, Miseno. Plinio describe así su huida:

24. [11:08]
PLINIO EL JOVEN: “Cuando las casas quedaron atrás, nos detuvimos. Desde allí, vimos cosas espantosas. Los carros que nos seguían, a pesar de que el campo era llano, tomaban direcciones opuestas y ni calzándolos con piedras permanecían quietos”.

25. [13:46]
PLINIO EL JOVEN: “Vimos como el mar se retiraba dejando al descubierto numerosos animales marinos. De pronto apareció una nube negra, rasgada por largas grietas de fuego. Solo después supimos que surgió del Vesubio… Su forma recordaba a la de un pino, pues se elevaba como un tronco muy largo que después se diversificaba en ramas”.

26. [14:21]
NARRADORA: A pesar del paso del tiempo y los metros de ceniza, el corazón de Pompeya aún palpita hoy. Podemos sentir el latido de la gente en sus calles. Casi podemos escuchar los susurros de sus voces.

 

Capítulo 5: Licinia

27. [15:16]
NARRADORA: En una de las villas sepultadas, en ese reino de sombras, escuchamos la voz de Licinia, proclamando unos versos para que nuestros corazones encuentren la paz que requieren en tiempos tan turbulentos.

28. [15:30]
LICÍNIA: Venid, comprad flores / que tengo el cesto lleno / y vengo de muy lejos. / ¡Ay de mí! / Si la Tierra es tan bella como dicen / hijas son de su seno / estas flores que vendo… / nunca vistas por mí.

29. [15:40]
LICÍNIA: ¿Conservan su belleza? / Muy frescas nacían / de su madre, Tierra: / es cuanto sé. / Mientras ella les daba su aliento, / en sus brazos dormían, / y de ellos se las quité / hace un momento.

30. [15:50]
LICÍNIA: Del reino de las sombras / cual mísero habitante, / vivo los abismos del pesar: / oigo fantasmas bullir a mi lado, / y el brazo en el instante extiendo, / sin poderlos alcanzar.

 

Capítulo 6: Plini el Jove

31. [16:55]
NARRADORA: ¿Y qué pasó con Plinio el Viejo…? Eso mismo le preguntó el historiador Tacio a su sobrino, quien escribió:

32. [17:06]
PLINIO EL JOVEN: “Me pides que te cuente el final de la vida de mi tío, para transmitirlo a la posteridad con veracidad. Te lo agradezco. Porque puedo ver que la gloria inmortal espera su muerte cuando sea narrada solemnemente por ti”.

33. [17:14]
PLINIO EL JOVEN: “Aquella mañana (en Miseno), la primera columna de humo despertó el interés de mi tío que quiso ver aquel portento desde más cerca. Un mensaje de auxilio de una conocida, le llevó a navegar hasta el lugar y prestar ayuda a todos aquellos que la necesitasen”.

34. [17:37]
PLINIO EL JOVEN: “Mientras, mi madre y yo, recién despiertos, nos sentamos en una explanada que se abría entre los edificios y el mar”.

35. [17:44]
PLINIO EL JOVEN: “No sé si por provocación o por imprudencia, pues aún no había cumplido los dieciocho, cogí un volumen de Tito Livio para distraerme. Y me puse a leerlo y a tomar notas, como si realmente no sucediera nada”.

36. [18:11]
PLINIO EL JOVEN: “Entonces apareció un amigo de mi tío, que había venido a visitarlo desde España. Cuando nos vio sentados allí, a mí tranquilamente leyendo, reprendió severamente nuestra indiferencia y desinterés. Yo solo ansiaba poder continuar con mi libro”.

 

Capítulo 7: La erupción

[NO HAY TEXTO]

 

Capítulo 8: La última noche del mundo

37. [22:31]
PLINIO EL JOVEN: “Mi tío llegó hasta Estabia e, incluso, cenó y durmió en casa de Pomponiano. Despertaron cuando el patio comenzó a llenarse de ceniza…

38. [22:43]
PLINIO EL JOVEN: …y de rocas negras quemadas que caían agrietadas por el fuego. Entonces, decidieron huir hasta la costa; pero esta era ya inaccesible por los escombros del Vesubio”.

39. [24:58]
NARRADORA: Un esclavo mira la casa de su amo y no la ve, ha sido consumida entera por el fuego. [pausa] La mayoría de la gente huye hacia la costa cercana con la esperanza de poder escapar y salvar sus vidas. Y allí, envueltos en un intenso olor a azufre, es donde les esperó la muerte, también a Plinio el Viejo…

40. [25:27]
NARRADORA: Fuertes y frecuentes temblores hicieron que las casas se balancearan. Aparentemente levantadas de sus cimientos, se inclinaban de un lado para otro como si fuesen de papel.

41. [26:05]
NARRADORA: Se hizo oscuro. Y la densa y pesada ceniza siguió (cayendo), enterrando personas y ciudades enteras.

VESUBIO: EL PODER DE LA NATURALEZA

El Vesubio, el volcán más importante de la Europa continental y probablemente el más conocido del mundo, despertó brutalmente un 24 de octubre del año 79 d.C. Tradicionalmente se había fechado en agosto como recogían diversas fuentes clásicas, pero todo cambió con el descubrimiento en 2018 de una inscripción a carboncillo en la pared de una de las casas de Pompeya que da la clave del momento en que se produce la catástrofe.

La naturaleza volcánica del Vesubio no era desconocida para los antiguos, pues tuvieron lugar numerosos terremotos, como el del año 62 a.C., que causaron graves deterioros en barrios de Pompeya y el derrumbe de edificios importantes como el Templo de Júpiter. Sin embargo, el Vesubio para los pompeyanos era una suerte de divinidad protectora que ofrecía caza, leña en abundancia y el preciado vino fruto de los barrancos del volcán adornados con vides. Pero aquel monte era en realidad un volcán cuyo cono estuvo taponado hasta aquella fatídica mañana del año 79 d.C.

Las primeras sacudidas del suelo en los días precedentes al desastre, consideradas en la actualidad como señales premonitorias de la erupción, fueron interpretadas entonces únicamente como posibles terremotos y no como señales de una dinámica eruptiva inminente. Por tanto, la erupción cogió desprevenidos a la mayoría de los habitantes de la zona.

Todo comenzó a última hora de esa mañana, la erupción se inició con un estruendo espantoso lanzando un tapón con material piroclástico y toneladas de gases acumulados durante 700 años que saltaron por los aires.

Según Plinio El Viejo, salía del Vesubio una nube extraña y enorme que se alzaba como una especie de pino alargado y se extendía en forma de ramas, componiendo una columna de emisión gaseosa que alcanzó rápidamente unos treinta kilómetros de altura por la fuerza expansiva de los gases. Al disminuir la fuerza de la explosión, cayó una intensa lluvia de ceniza, seguida de oleadas de minúsculas piedras volcánicas y después se sucedieron diversas granizadas de piedra pómez de gran volumen. Todo lo que aún seguía vivo lo tuvo realmente difícil cuando la ciudad quedó invadida por una densa nube de vapores de azufre de entre 300 y 600 grados de temperatura, asfixiando y abrasando todo lo que encontró a su paso. 

Plinio el Joven evocaría así la escena en sus Cartas a Tácito: “Amplias llamas iluminaban muchas partes del Vesubio; su luz y su brillo eran más vivos por la oscuridad de la noche… ahora era de día en otra parte del mundo, pero allí la oscuridad era más oscura y espesa que cualquier noche”.

Vista aérea del cráter del Vesubio y del Golfo de Nápoles al amanecer.

Representación de la erupción del Vesubio por el pintor Pierre-Henri de Valenciennes.

Grabado que representa la granizada de piedra pómez sobre Pompeya.

GIUSEPPE FIORELLI Y LOS CUERPOS DE POMPEYA

Giuseppe Fiorelli, el director más influyente de las excavaciones de Pompeya, fue también el arqueólogo que perfeccionó la técnica de recuperación de los cadáveres encontrados en la ciudad. En febrero de 1863 ideó y promovió la técnica de los moldes, basada en la aplicación de coladas de yeso en los huecos resultantes de la disolución de los propios cuerpos a modo de vaciado. Las cenizas húmedas se moldeaban ceñidamente sobre el cadáver penetrando en todas las cavidades del rostro y en los pliegues de sus vestidos. Al solidificarse alrededor del cuerpo cuyas carnes se conservaban, guardaban como un molde la impronta de este y aprisionaban el esqueleto. Bastaba con vaciar en este molde yeso líquido para que reapareciesen fielmente los rasgos, los gestos, consiguiendo reproducir los cuerpos y la última actitud de los pompeyanos fallecidos por la erupción. La agonía de los animales fue tan dolorosa como la de los seres humanos, como el impresionante ejemplo de la casa de Vesonius Primus (VI, 14, 20) donde quedó olvidado el perro atado con una cadena en el atrio, y su último y agónico intento de liberarse quedó petrificado para siempre. Todos y cada uno de los moldes con los que se han recuperado los cuerpos de personas y animales nos conectan, con indudable poder emotivo, a través del tiempo con la catástrofe y el instante en el que la vida de una ciudad quedó truncada por completo. Su visión nos hace empatizar con la tragedia y el extraordinario impacto que supuso la desaparición de miles de vidas en un desastre natural de violencia y destrucción sin igual en la historia de la humanidad.

 

Se han recuperado hasta la fecha casi 400 cuerpos bajo la piedra pómez y cerca de 700 entre los restos solidificados del flujo piroclástico del volcán. Las diversas investigaciones no se ponen de acuerdo en la cifra de fallecidos que superaría en todo caso las 1.000 víctimas. Hablamos de material sensible de gran poder emotivo que conecta directamente a través del tiempo con la catástrofe y nos acerca al impacto extraordinario que supuso la desaparición de miles de vidas en un desastre natural sin igual. En 2022 investigadores de la Universidad de Copenhague consiguieron el primer genoma humano secuenciado con éxito de un individuo víctima de la erupción. Esto supuso identificar del varón grupos de genes comunes de la isla de Cerdeña y, particularmente, constató que sufría una afección por tuberculosis.

ENTERRADAS EN CENIZAS
Las víctimas de la erupción quedaron recubiertas de finas cenizas que llovieron sobre la ciudad.

CARCASA DURA
La ceniza se endureció para formar una capa sólida de piedra pómez porosa alrededor de cada cuerpo.

DESCOMPOSICIÓN
Con el tiempo, el tejido blando dentro de las carcasas se descompuso y dejó mohos de cavidad.

YESO VERTIDO
Los arqueólogos vertieron yeso de París en las cavidades y lo dejaron endurecer durante unos días.

REPRODUCIR RÉPLICAS
Los moldes se utilizaron para crear múltiples copias de la misma persona una vez que se destruyó la cavidad.

REPRODUCCIÓ DE RÈPLIQUES
Un cop destruïa la cavitat, els motles es van utilitzar per crear múltiples còpies d’una mateixa persona.

EL GRAFITI EN POMPEYA

Ya en época romana, había gente que pintaba grafitis en las paredes de todas y cada una de las calles. Solo en Pompeya se han descubierto 10.000 grafitis de todo tipo —filosóficos, humorísticos, publicitarios, románticos o políticos—, tal y como pasa hoy en día. 

Los grafitis de Pompeya destacan por su diversidad y originalidad. Estas inscripciones y dibujos son de un valor incalculable para historiadores y arqueólogos, ya que ofrecen información sobre la sociedad, la cultura y la mentalidad de la Roma antigua. 

Muchos grafitis contienen anuncios comerciales o mensajes políticos; algunos expresan lealtad a líderes políticos y otros son tan impactantes que podrían pasar por arte urbano moderno. 

Entre ellos se encuentran numerosos comentarios ingeniosos y aforismos como:

Admiror, paries, te non cecidisse ruinis, qui tot scriptorum taedia sustineas.

«Oh, pared, me sorprende que todavía no te hayas derrumbado, teniendo que soportar los tediosos garabatos de tantos escritores». 

Minimum malum fit contemnendo maximum.

 

«Un pequeño problema se hace grande cuando se ignora». 

Otros son de carácter más personal como: 

Virgula Tertio suo indecens es.

 

«Vírgula a su querido Tercio: eres un cerdo». 

Los especialistas en la Antigüedad clásica destacan que estos grafitis constituyen una prueba extraordinaria del elevado nivel de alfabetización de la población romana: muchas personas sabían leer y escribir. Nos muestran una sociedad expresiva, espontánea y de mentalidad abierta, cuya forma de vida continúa sorprendiéndonos hoy en día.

Aquí puede verse el CIL 4.5296, un poema de amor descubierto como grafiti en la pared de un corredor de Pompeya. Los nueve versos conservados dicen así:

 

O utinam liceat collo complexa tenere 
braciola et teneris oscula ferre label(l)is 
i nunc, ventis tua gaudia, pupula, crede 
crede mihi levis est natura virorum 
saepe ego cu(m) media vigilare(m) perdita nocte 
haec mecum medita(n)s: multos Fortuna quos supstulit alte, 
hos modo proiectos subito praecipitesque premit. 
sic Venus ut subito coiunxit corpora amantum 
dividit lux et se… 

¡Oh, si tan solo pudiese tener tus bracitos

rodeando mi cuello y besar tus labios tiernos!

Vete ahora, muñequita, confía tu felicidad a los vientos. 

Créeme: voluble es la naturaleza de los hombres

A menudo, desvelada y perdida en mitad de la noche,

meditaba: A muchos a quienes Fortuna eleva a lo más alto,

de repente los precipita y sepulta en el abismo.

Así, cuando Venus une los cuerpos de los amantes,

la luz del alba los separa y…

 

CREA TU GRAFITI

Ante ti se extiende un mural colaborativo donde tú también puedes dejar tu huella. Piensa que un arqueólogo encontrará estos restos de aquí a dos mil años y comparte eso que te gustaría dejar para la posteridad.

Muro con un fresco cubierto de grafitis de propaganda política.

Pintura de Władysław Bakalowicz, pintor del siglo XIX.

Escena callejera con la Fuente de Mercurio. Los muros aparecen cubiertos de grafitis, entre ellos nombres como M. Sabinus y M. Casellius.

Poema grafitejat de Pompeia, descobert en 1888 i publicat per primera vegada eixe mateix any per Antonio Sogliano.

OBJETOS INTERACTIVOS

INVENTOS ROMANOS QUE CAMBIARON EL MUNDO

 

Descubre cómo los romanos moldearon el mundo en el que vivimos, no solo a través de sus ciudades y su imperio, sino también gracias a ideas e inventos que siguen influyendo en nuestra vida cotidiana. Desde los libros y los estadios hasta el correo, los calendarios o las carreteras, muchos elementos esenciales de la vida moderna tienen su origen en el ingenio romano.

 

Esta instalación te invita a interactuar con una serie de objetos que dan vida a estas innovaciones. Toca cada uno de ellos para descubrir qué es, cuál era su función en la antigua Roma y en qué se convirtió con el paso del tiempo, como precursor de elementos fundamentales de nuestro mundo actual.

 

No existe un recorrido establecido: explora libremente y construye tu propia historia. Cada objeto ofrece una ventana al extraordinario legado de la innovación romana y demuestra cómo el ingenio de hace dos mil años sigue presente en las estructuras, los sistemas y los hábitos que nos rodean.

 

El periódico (Acta Diurna Populi Romani)

El hormigón romano (Opus Caementicium)

El anfiteatro

El códice (Codex)

El servicio de correo (Cursus Publicus)

Las calzadas romanas (Viae Romanae)

El edificio de viviendas (Insula)

Las tuberías de plomo (Fistulae Aquariae)

Instrumental quirúrgico

El calendario juliano

POMPEYA: ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE LA ERUPCIÓN

 

Esta instalación inmersiva proyecta un mapa interactivo de Pompeya que guía a los visitantes a través de tres momentos clave de su historia: desde la intensa vida cotidiana hasta la destrucción repentina.

 

Al recorrer estas tres fases, la instalación ayuda a imaginar Pompeya como una ciudad viva, a comprender la fuerza de la erupción y a ver cómo ambas se unieron para crear un legado perdurable.

 

Descubre la historia de la ciudad en tres fases:

 

  1. Pompeya viva
    El primer mapa muestra Pompeya tal como era antes de la erupción del Vesubio, con calles bulliciosas, viviendas, plazas y monumentos. Una ciudad próspera y llena de vida, muy distinta a las ruinas que vemos hoy.

 

  1. Comienza la erupción
    Observa cómo cambia el mapa: pequeños temblores sacuden el suelo y una nube oscura se cierne en la distancia. Vive la tensión creciente de las horas previas a la catastrófica erupción del Vesubio.

 

  1. Congelada en el tiempo
    Finalmente el volcán entra en erupción, cubriendo la ciudad de ceniza y piedra pómez. Pompeya quedó congelada en el tiempo. Esta fase revela cómo una comunidad llena de vida quedó preservada para siempre bajo los restos volcánicos, convirtiéndose en la maravilla arqueológica que conocemos hoy.

 

 

TEXTO DE INSTALACIÓN INTERACTIVA

 

  1. (Antes) Anfiteatro RII

Es uno de los anfiteatros más antiguos del mundo con una longitud de 135 metros. Con capacidad para 20.000 personas, albergó combates de gladiadores y otros espectáculos multitudinarios convirtiéndose en el epicentro del ocio pompeyano por excelencia.

 

(Después) Casa de Julia Félix (Praedia di Giulia Felice) RII

 

Esta amplia villa fue residencia de una influyente mujer de negocios de la sociedad pompeyana, Julia Félix. Tras el terremoto del año 62 d.C., decidió convertir parte de su mansión en apartamentos disponibles para alquiler y espacios públicos, como termas y lujosos jardines.

 

 

 

  1. (Antes) Gran Palaestra RII

Un complejo deportivo al aire libre formado por una gran plaza cuadrada de 140 x 140 metros, que se utilizó como zona de ejercicio físico e intelectual, así como de entrenamiento para gladiadores.

 

(Después) Almacén Garum RII

 

En esta pequeña casa se preparaba el garum, producto elaborado a partir de la maceración de pescado y otros pequeños animales marinos en sal que se almacenaba en numerosas ánforas en el jardín trasero. Esta popular salsa se exportaba a muchos lugares del Imperio.

 

  1. (Antes) El Thermopolium R VI

 

Modesta taberna abierta a la calle a modo de fast-food con una barra o mostrador con tinajas que contenían la comida y bebida calientes para consumir en el propio establecimiento o pedir para llevar. Había más de cien repartidas por toda la ciudad.

 

(Después) Casa del Poeta Trágico con el mosaico de Cave Canem R VI

 

Esta casa conserva la forma tradicional con atrio donde, en su entrada principal, se encuentra uno de los mosaicos más famosos de la ciudad con la representación de un perro y el texto “Cave Canem”, que significa “Cuidado con el perro”.

 

  1. (Antes) Villa de los Misterios (Villa dei Misteri) RVI

Gran villa situada en las afueras de la ciudad, cuyo nombre proviene de los famosos frescos que alberga con la representación de los ritos de adoración de Dioniso, el dios del vino.

 

(Después) Necrópolis de la Puerta de Herculano

Esta necrópolis se extiende a lo largo de la calzada que conduce a Nápoles. Se utilizaba ya durante los primeros siglos de vida de la ciudad. En ella se pueden ver tumbas monumentales con los diferentes tipos más difundidos de la época.

 

 

  1. (Antes) Termas Estabianas (Terme Stabiane) RVII

 

Estos baños termales eran los más antiguos y grandes de la ciudad. Ubicados en el corazón de Pompeya, se encontraban en proceso de ampliación cuando el Vesubio entró en erupción en el año 79 d. C.

 

(Después) Edificio Eumaquia RVII

 

Este edificio de los más imponentes del foro, fue ordenado construir por Eumaquia, sacerdotisa pública. Esta matrona romana de gran influencia fue una mujer de negocios adelantada a su tiempo que, con su propio dinero, levantó este complejo arquitectónico consagrado a la Concordia Augusta.

 

  1. (Antes) Basílica RVIII

 

La basílica de Pompeya era un edificio civil y comercial, de los más importantes y grandes del foro, inicialmente concebido como mercado y espacio de reunión pública, que evolucionó para dedicarse al comercio y a la administración de justicia.

 

(Después) Villa Imperial RVIII

En esta lujosa villa de grandes dimensiones se ha reconstruido un triclinio, el comedor con extraordinarios frescos, muebles y objetos, ejemplo de la reconstrucción que se está haciendo en Pompeya donde poder ver sugestivas residencias con ambientes domésticos de la vida cotidiana.

 

 

  1. (Antes) El Gran Teatro RVIII

Construido aprovechando la pendiente natural de la colina para la construcción del auditorio, posee una excelente acústica. El teatro acogía representaciones teatrales, especialmente comedias y tragedias de tradición grecorromana.

 

(Después) Odeón RVIII

Construido durante los primeros años de la colonia (79 a.C.), este edificio era el lugar dedicado a la representación del género teatral más de moda en la época, el mimo, o exhibiciones musicales y de canto. La estructura poseía un techo funcional para mejorar la acústica.

 

8.(Antes) Templo de Apolo RVII

Uno de los templos más antiguos de la ciudad, dedicado a una de las deidades más populares. Estaba en reconstrucción tras el terremoto del año 62 d. C.

 

(Después) Granero del foro RVII

Se extiende por el lado occidental del foro con ocho aberturas separadas por pilares de ladrillo y cumplía la función de mercado de la fruta y verdura. Actualmente, es el almacén arqueológico más importante de la ciudad. Alberga más de nueve mil descubrimientos.

 

Sigue los pasos

  1. Siéntate de cara a la parte frontal de la pantalla del fotomatón.
  2. Cuando empiece la cuenta atrás, mira a la cámara del fotomatón.
  3. Después de un breve instante, el retrato se mostrará en pantalla. 

Instrucciones para la Sala VR:

  1. Toma asiento.
  2. Ponte las gafas de realidad virtual.
  3. Gira en la silla y disfruta.
  4. Levanta la mano cuando termine la experiencia para que el personal te quite las gafas.

LA INDUMENTÀRIA EN L'ANTIGA ROMA

Los romanos concedían gran importancia a su aspecto personal. Dormían con prendas destinadas al descanso y rara vez abandonaban el hogar sin haberse arreglado el cabello, afeitado la barba o alisado la ropa. Vestir la toga, la prenda exterior más característica de la ciudadanía romana, constituía un ritual cotidiano tan complejo que, en las familias acomodadas, requería la asistencia de esclavos especializados.

 

Como base del vestuario, tanto hombres como mujeres utilizaban la túnica: una prenda común a todas las clases sociales cuya principal diferencia residía en el corte. Mientras que la túnica masculina solía ser corta y sencilla, la femenina se extendía hasta los pies, a menudo con mangas largas. Cabe destacar que el uso de pantalones era prácticamente inexistente, salvo en unidades militares específicas como la caballería. 

 

Durante el invierno, la vestimenta se adaptaba mediante la superposición de capas de lana gruesa, complementadas con mantos y capas para protegerse del frío. Sobre esta base, el estatus social determinaba la indumentaria exterior: los hombres libres portaban la toga —cuyo color y ornamentación, como la banda púrpura de senadores y caballeros, denotaban su rango—, mientras que las mujeres casadas vestían la estola, distintivo de su estado civil, que también podía utilizarse como velo en el espacio público. 

 

La toga, dada su forma semicircular y sus dimensiones de hasta seis metros de diámetro, exigía un drapeado preciso y meticuloso, convirtiéndose en el elemento más emblemático y exigente del atuendo romano.

 

La toga era la prenda más representativa de la ciudadanía romana. Su color, tejido y decoración indicaban el rango social de quien la portaba.
La túnica tenía diferentes largos y podía ser de manga corta o sin mangas. En invierno se usaban túnicas de lana.

Peinados y joyas: los elaborados arreglos capilares y las joyas de gran valor eran considerados símbolos de prestigio social y riqueza.
La túnica llegaba hasta los pies. Las estolas de lana se usaban para indicar que una mujer estaba casada.

Gladiadores: generalmente combatían con escasa armadura, aunque solían portar casco y escudo.
Manica: era una protección para el brazo derecho consistente en una manga acolchada reforzada.
Grebas metálicas: eran protecciones para las piernas cuya altura variaba según el tipo de gladiador.

Los soldados llevaban sobre la túnica una armadura de placas o una cota de malla, complementada con un cinturón militar decorado con elaboradas placas metálicas, un gran escudo rectangular y una espada corta.
El casco podía adornarse con una cresta o un penacho.

EL RENACIMIENTO DE POMPEYA

Pompeya se perdió de la memoria durante más de 1.500 años. En el siglo XVIII, renace de sus cenizas y conquista la Europa del momento seduciendo al mundo con sus nuevas formas y decoración.

El primer contacto con la ciudad sepultada fue en 1592.  Durante las obras de construcción del canal del Sarno, que tenía que atravesar el territorio de Pompeya, salieron a la luz el anfiteatro y el templo de Isis próximo al foro.

Se había hallado un sitio importante del cual, sin embargo, se ignoraba el nombre y nadie podía hacerse una idea del alcance de los restos encontrados.

El descubrimiento definitivo fue en 1748, gracias a las excavaciones arqueológicas impulsadas por Carlos III de España, entonces rey de Nápoles. Para ello contó con el español Roque Joaquín de Alcubierre, que había trabajado previamente en diversas excavaciones en la zona.

Alcubierre comienza la exploración en el lugar conocido como La Civita, de donde continuamente se extraían piezas de mucho valor del antiguo mundo romano. En pocos años, se revela un asentamiento notable con el descubrimiento en 1763 de una inscripción completa con el título oficial de la ciudad: Res Publica Pompeianorum. Pompeya, la antigua ciudad romana destinada a convertirse con el tiempo en el símbolo de toda el área destruida por el Vesubio, cambiaría el conocimiento del mundo antiguo para siempre.

Imagen curiosa de los niveles de altura en las excavaciones de la ciudad sepultada.

Excavaciones en Pompeya dirigidas por Giuseppe Fiorelli y su equipo.

Excavacions a Pompeia dirigides per Giuseppe Fiorelli i el seu equip.

Descubrimiento del templo de Isis bajo una capa de cenizas y materia volcánica.

EL GRAND TOUR Y LA VISITA A POMPEYA

La experiencia de viaje del Grand Tour se consideró durante el siglo xviii una modalidad esencial de formación para los jóvenes de las clases acomodadas europeas, impulsada por la corriente empirista que defendía que el origen del conocimiento es la propia experiencia. Esta manifestación incipiente del actual turismo era la forma en que estudiantes aristócratas, artistas o científicos completaban su educación mediante un largo periplo por la Europa Continental de meses, incluso años, con un marcado carácter iniciático.

 

El viaje por Italia solía concluir en Nápoles, por aquel entonces la mayor ciudad del país, con la visita obligada a las excavaciones de Pompeya, convertida desde el primer momento en el mayor atractivo arqueológico de la época. Las impresiones de la ciudad a menudo venían condicionadas por lecturas previas como la archifamosa novela Los últimos días de Pompeya, publicada por Edward Bulwer-Lytton en 1834. Esta obra histórica fue la pieza literaria clave que situó al viajero en una visión apasionada donde sumergirse en el esplendor de la ciudad con un trepidante relato momentos antes de la tragedia. De estilo romántico e infinidad de detalles sobre la ciudad dorada, es considerada por la crítica uno de los clásicos fundamentales sobre el mundo antiguo y nos ha servido de emocionante inspiración para la exposición que acontece.

 

Este itinerario de viaje a Pompeya, motivado por la variedad de monumentos y paisajes que se podían admirar, ha permitido conservar una infinidad de escritos, diarios y memorias de viaje, a la par que representaciones visuales de la ciudad, desde acuarelas, grabados, e ilustraciones de los siglos xviii y xix, hasta fotografías, postales y un sinfín de instantáneas actuales, que constatan el gran reclamo que ejerció la antigua ciudad de Pompeya en la formación cultural del viajero de la época.

Visión de Pompeya por los hermanos Fausto y Felice Niccolini en el siglo XIX.

Estás invitado a una de las más impresionantes casas de Pompeya: la Villa de los Misterios.

Adéntrate en su amplio recinto por el camino original y admira el esplendor de tiempos pasados.

En aquella época, Pompeya era uno de los epicentros del vino en el mundo y muchas de estas grandes villas eran sus centros de producción.

En la cocina se ubicaba uno de los fuegos domésticos o focus (origen de la palabra hogar), siempre a punto para la elaboración de comida, así como el funcionamiento de la caldera que calentaba el agua y calefactaba las habitaciones de baño, aseo y descanso.

Una minoría social únicamente contaba con baños propios en la casa. En ellos se desarrollaban actividades dedicadas a recrear el espíritu mediante la conversación, la lectura y el cuidado del cuerpo.

El santuario doméstico era el lugar sagrado de la casa donde se oraba y se hacían las ofrendas a los dioses. Era muy importante que el hogar estuviera en paz con estas divinidades, encargadas de proteger y velar por la familia y el hogar.

Recomendaciones de seguridad para el Metaverso:

 

Estás a punto de entrar en una experiencia de Realidad Virtual.

 

Debes tener en cuenta que las imágenes que verás y los entornos virtuales por lo que te desplazarás no existen, por lo tanto, no intentes apoyarte en ellos.

 

Es una experiencia de libre movimiento, interactiva y colectiva donde te invitamos a pasear por el interior de una villa de Pompeya.

 

Por tu seguridad es importante que prestes atención a las siguientes recomendaciones:

 

  • No atravieses los límites de la experiencia virtual (las paredes, columnas, muros y ventanas).
  • No corras, no saltes ni empujes a nadie.
  • Si te mareas o experimentas una pérdida de equilibrio, levanta la mano para que te atienda el personal.
  • Si se produce un problema técnico con tus gafas de Realidad Virtual (la imagen se queda en negro o se congela, el escenario virtual vibra o se mueve muy rápidamente), levanta la mano para que te atienda el personal.
  • Los niños menores de doce años deben ir acompañados por un adulto e ir cogidos de la mano en todo momento.
  • Permanece en silencio durante toda la experiencia.
  • Sigue en todo momento las indicaciones de nuestro personal. Al ser un recorrido, dispones de ocho minutos para hacerlo. Por favor sigue las instrucciones del audio del vídeo.

Sala 1 / Camino de entrada a la villa

Bienvenidos a mi villa. Soy Licinia, esposa de Marco. Pertenecemos a una poderosa familia que vivió en Pompeya. Acompáñame y disfruta de los secretos que esconde nuestra casa.

Sígueme hacia las bodegas, una de las zonas más importantes de la producción que se realiza en la finca.

Sala 2 / Bodegas

Nos encontramos en las bodegas excavadas en el sótano de la llamada Pars Fructuaria. Enormes barriles de madera y tinajas de cerámica sirven para almacenar el líquido predilecto del dios Baco.

Acompáñame a la cocina.

Sala 3 / Cocina

Junto a los fuegos descubrimos la cocina, una de las partes más vitales de la villa. Los esclavos trabajan en esta zona de la casa día y noche para que todo esté dispuesto.

Ahora camina hacia las termas, una de mis zonas preferidas de la Pars urbana, la zona privada de la casa.

Sala 4 / Baños

Después de un día de trabajo administrando los cultivos y la ganadería de la villa, solemos venir a las termas a reponer fuerzas entre agradables baños de agua caliente y agua fría.

Acompáñame al exterior, al peristilo de la casa.

Sala 5 / Peristilo

Estamos en el corazón de nuestra villa, el peristilo, el patio interior ajardinado en donde la naturaleza se ve representada con el agua, las plantas, los animales, rodeado siempre de lujosas columnas y vistosas representaciones.

Es el momento de recogerse. Acompáñame a la última habitación, la capilla de la casa.

Sala 6 / Templo

Aquí es donde recordamos a nuestros ancestros y dedicamos nuestras plegarias a los dioses lares, los dioses que protegen nuestra casa.

¿¡Has oído!? ¡Podría ser una premonición de algo terrible! Siento el aliento de Neptuno, dios de los terremotos. Siento la furia de Vulcano, dios del fuego. ¡Huye ahora que aún puedes! ¡Corre hacia la bahía! ¡Sálvate!

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